Eternas olas de roca entre nosotros
Gigantes de roca entre nosotros
Mirando lo insignificante de esto
de vez en cuando los papeles se cambian
y así pasó
ciertos milagros
en ciertas vidas
milagros de los que nadie celebrará nada
incluso yo, ya no los celebro, porque los petrifiqué en rocas
o incluso
son como esas nubes que llegan y chocan con la cordillera. y se juntan una tras otra. se vuelven grises. y lloran todo lo que traen. corren, entonces, piedra abajo. tú eras agua y yo la roca. o no. yo soy mar. sí. un océano como el pacífico. átomos de h2o con millones más. ¿Algún átomo mio se habrá cruzado con los tuyos después de todo?, milagros sin importancia. Creo que te he visto, en partes. Te he construido, pero nada construiría esa tormentosa personalidad. Aguacero y temblor. Qué paz trae este océano. Qué paz esta cordillera. Pero las dejo, te cuento al aire, tal vez alguna onda de todas, una, por otro milagro, no es detenida por nada, o rebota entre nubes y rocas y justo, pero justo te llega. Puedes hacerla pasar por el lamento de un fantasma, o la locura que le temías.
¿Cuántos lamentos retendrán estas nubes?
Tal vez uno llega por allá.
Yo sol y horizonte.





